Entonces, por fin encontraste un par de jeans que te quedan bien, que son cómodos y que tienen el color perfecto. Los compras y usas casi todos los días (como suele suceder cuando le agarras camote a algo). Con las lavadas te das cuenta de que han perdido su magia. El problema no son los jeans: eres TÚ. Cómo los lavas y cómo los secas es determinante para que estén siempre en su mejor forma. Esta es la manera de hacerlo.

Lava tus jeans al revés. Siempre. Sin importar que pongas el “ciclo delicado” siempre lavar a máquina maltrata la ropa. Para minimizar el daño, antes de meterlos a la lavadora voltéalos, sube los cierres, abrocha los botones y por supuesto, saca todo lo que tengas en los bolsillos.

Fíjate en el ciclo y la temperatura. Obviamente lavar a mano es la mejor opción siempre, pero … ¿quién tiene tiempo? lava en el ciclo delicado, usando siempre agua fría. Si usas secadora, usa la opción de calor más bajo, no los dejes demasiado tiempo adentro, más bien sácalos cuando estén todavía ligeramente húmedos y que terminen de secar al aire libre.

Compra un detergente adecuado. Si tienes jeans oscuros entonces invierte en un detergente (de preferencia líquido) especial para colores oscuros.

Usa vinagre y sal. Puede sonar raro, pero muchas personas remojan sus jeans negros en una batea con agua fría, una taza de vinagre y un par de cucharadas de sal. El vinagre ayuda a sellar el tinte en la tela así no se despinta. Después de remojar media hora pasa al lavado normal.

No los laves. Muchas personas meten sus jeans … a la congeladora. La temperatura extrema mata un porcentaje de bacterias y neutraliza los olores. Me parece un poco extremo pero cumplo con avisarles.