La primera vez que me hice “highlights” o iluminación, fue hace más de diez años, cuando empecé a trabajar en tele y quería una “ayudadita” para que mi pelo se viera con más brillo y saludable en cámaras. Han sido varios años de pruebas, algunas metidas de pata (no muchas, felizmente) y aprendizaje. Esto es lo que aprendí y la rutina que tengo hoy en día.

Antes del Proceso

1. Tu pelo debe estar saludable. Los highlights son un proceso químico que puede maltratar tu pelo, es ideal llegar a tu cita con tu pelo en un buen estado. ¿Cómo te das cuenta si está en buena forma? Hay un test simple y fácil que recomienda Jeanne Powers en su libro “Modern Rapunzel”. Según Powers un pelo fuerte es un pelo elástico. Para determinar que tan fuerte o débil está agarra un pelo en cada extremo usando tu dedo gordo y tu indice. Estira el pelo y deja que regrese. ¿Qué tan elástico es? ¿Se mantiene estirado sin rebotar de vuelta? ¿Se rompe? Si es lento para regresar, no regresa para nada, se rompe o se estira al doble del tamaño, tu pelo está dañado. Si regresa y no se rompe está sano. Si tu pelo está débil considera aplazar tu cita por unas semanas con el colorista, invierte en un tratamiento para fortalecer y enriquece tu dieta con alimentos ricos en Biotina y Omega 3.

2. Si no está saludable, hay una solución. Pregunta a tu colorista por Olaplex, un tratamiento de tres pasos que reparara el pelo maltratado y previene futuro daño. Es como una “rutina de gimnasio” para tu pelo: mientras más lo hagas más fuerte, brillante y sano será. Además, no aumenta mucho tu cuenta final. Yo me lo hice en la última cita y pude ver una diferencia no sólo en el color, que se veía mucho más intenso y brillante, sino en la textura, tenía mucho menos frizz. Ahora mismo en Clip Salon lo tienen con 50% de descuento, lo que significa que aumentará a tu cuenta alrededor de S/.75.00 soles. Vale la pena.

3. Sé honesta con tu colorista. ¿Piensas ir cada tres meses? ¿Seis meses? ¿Un año? Debes ser totalmente honesta porque, si es un buen profesional, tomará en cuenta la frecuencia con la que piensas ir al momento de diseñar tu color. Por ejemplo, yo voy dos veces al año. Prefiero invertir en eso y mantener con baños de color. Mi estilista lo sabe y diseña mi color para que se “difumine” naturalmente. Nada de líneas toscas ni gruesas, el color se difumina entre sí y debo decir que mientas más tiempo pasa, se ve más lindo. Pero ojo, esto no es fácil, requiere de un ojo especial, paciencia y muuuuucho conocimiento.

4. Lleva todas las referencias pero escucha a tu estilista. La relación debe ser de mucha confianza. Haz tu tarea y lleva referencias, siempre teniendo en cuenta tu textura de pelo, facciones y color de piel (es decir, no le lleves fotos de Beyonce si eres lacia y rubia). Súper importante también llevar fotos de colores que NO te gusten, o de looks tuyos que prefieras olvidar. Antes de mi última cita, preparé un collage con los diferentes colores y cortes que he tendido en los últimos años y se lo mandé por WhatsApp a Ana Lía (si, yo sé, un poco obsesiva). Miren, se lo muestro a ustedes:

5. Considera un corte para resaltar el color. Ana Lía usó conmigo la técnica de “skimming” donde se corta con navaja. Ojo, mucha gente le tiene miedo a la navaja pero Ana Lia me explicó que es indispensable para crear esas capas en la parte de abajo y parte media que dan volumen ligero y liviano: ese look despeinado, fresco y moderno que buscábamos. La navaja debe ser siempre nueva, con cada cliente se estrena navaja.

6. El último punto es el más importante. Escoge con cuidado, confía y escucha. Una vez que encuentres a tu estilista (siempre por recomendación, tampoco tengas roche de preguntarle a una extraña en la calle quién le hace el color), ESCUCHA y confía. Con el tiempo, un buen profesional sabe como tus pigmentos van a reaccionar a los tintes y decolorantes. Sabe también cómo sacarle provecho a tus tonos naturales. En mi caso, se trabaja hasta con tres tonos (nunca tocando la raíz), usan iluminación sin decoloración y puntas con decoloración, rayas imperfectas, mechas delgadas y gruesas y el color siempre difuminado …Además, siempre terminan con color shine (Ana Lía es una creyente de terminar con baños de color o pigmentos vegetales para “conectar” los colores y difuminarlos). El proceso dura poco menos de dos horas. ¡Ahora saben porqué trato de ir poco a hacerme el color, es un trabajo detallado para que se vea lo más natural posible! Pero unos buenos highlights hacen a tu pelo lo que un buen maquillaje hace a tu cara, te hacen lucir mucho mejor. La idea no es que la gente te diga “que linda tu iluminación” sino “¡Qué lindo está tu pelo!”. ¿No les parece?