No son serums ni son tónicos, pero pueden ser una parte importante de tu rutina y darte un beneficio que puedes ver (y sentir) inmediatamente.

Entonces, a estas alturas ya sabemos que en la industria cosmética gran parte del juego es a base del marketing. Nuevos productos que “necesitamos” y que prometen cambiar nuestra piel por siempre. ¿Cuánto los necesitas realmente? Eso depende enteramente de ti. Te cuento lo que yo descubrí de las famosas esencias, cómo las uso y cual es mi favorita.

Las esencias son potentes concentraciones de ingredientes activos, muchas veces en mayor dimensión que las mismas cremas hidratantes. Se absorben en segundos porque son ligeras como el agua lo que permite que puedas aplicar otros productos después (como tu hidratante, bloqueador o serum) y reaplicar varias veces al día. Además, son muy bien toleradas por la mayoría de pieles.

¿Cómo las uso? Dentro de mi rutina lo hago después de limpiar y exfoliar la piel y antes del serum. Yo tengo la piel seca y siento que las esencias son el inicio del proceso de hidratación, literalmente me “despiertan” la piel. Busca en la lista de ingredientes que tenga glicerina o acido hialurónico, evita cualquier cosa con alcohol. Muchas veces he usado agua de rosas, pero siempre busca que no tenga perfumes y que sea de buena calidad. Hace tiempo vendían agua de rosas en La Herboristería en Libertadores 512, San Isidro, no se si todavía la producen. Yo uso la Caudiele, a base de extracto de pepa de uva. La uso como parte de mi rutina pero también entre las grabaciones para “refrescar” el maquillaje, cuando viajo en avión y en cualquier momento que sienta mi piel reseca o inflamada, el resultado es inmediato.