Criar adolescentes puede ser un poquito como una montaña rusa. Es una etapa maravillosa, no me mal interpretes, pero también puede ser MUY intensa y emocional. Para comenzar, hay presión por todos lados: académicamente se les exige un montón, socialmente tienen una vida súper activa, se están descubriendo y a la vez se están transformando … y muchas veces no les gusta lo que ven cuando se miran al espejo. Cuando un chic@ tiene acné, el impacto que puede tener en su autoestima puede ser enorme. No soy dermatóloga pero créanme cuando les digo que este es un tema en el cual me he empapado. He visitado varios especialistas y esto es lo que he aprendido:

Siempre visita a un dermatólog@. Yo sé que suena obvio pero se sorprenderían de la cantidad de personas que visitan a una cosmiatra o una técnica especializada para ayudarles a tratar el acné. No tengo nada en contra de estas especialistas, tengo grandes amigas cosmiatras a las que respeto y admiro mucho pero pienso que siempre deben ir de la mano con un dermatólog@. No olvidemos que la piel con acné es una piel inflamada y debe tratarse con mucho cuidado. De igual manera, un dermatólog@ podrá explicarles qué es el acné, cuales son los tipos distintos de acné y cual es el tipo que tu hij@ tiene y de ser necesario te derivará a un endocrinólogo (especialista en hormonas). No olvides: el conocimiento es poder.

Cada quien es distinto. Yo sé que siempre digo eso pero en este caso es tal cual. El tratamiento que funciona para el amig@ puede que no funcione para tu hij@, lo que lo hace aun más frustrante. Los chic@s se comparan mucho entre sí, tú también ten en cuenta esto cuando pidas consejos a otras mamás.

¿Eres lo que comes? La mayoría de dermatólogos te dirá que no se ha comprobado una relación entre la comida y el acné, fue lo que a mí me dijeron (los 4 que visité por este tema en los últimos años) pero la capísima nutricionista Adriana Carulla me dio su punto de vista: fuerte y claro. Para ella, sí existe una relación. Como aquí no se trata de hacer un “versus” entre especialistas, les comparto el consejo de Adriana. Hacer un “diario de comidas” para poder hacer un seguimiento y ver la relación entre los brotes de acné y determinados alimentos. En nuestro caso descubrimos que los lácteos empeoraban la inflamación pero otros alimentos inflamatorios pueden ser el azúcar y las harinas blancas. El diario de comidas es un consejo fácil, totalmente aterrizado y realmente no pierdes nada intentándolo, sólo un cuaderno y unos cuantos minutos de tu tiempo.

Evita usar productos con mucho alcohol, jabones abrasivos y limpiadores con espuma. Estos productos “atacan” el manto ácido de la piel, que funciona como una armadura, y hacen que pierda el equilibrio en el PH, volviéndola súper alkalina. Trata la piel con cariño.

Pregúntale a tus padres. Muchas veces de padres sin acné salen hijos con pieles acnéicas. Haz tu tarea y averigua entre los abuel@s y los tí@s. Es cuestión de preguntar e investigar un poco. Hay un factor hereditario importante y esto determinará también cuánto durarán estos años acnéicos. Es increíble como el mundo de la cosmética se ha desarrollado tanto en las últimas décadas, sin embargo lo único que funcionó aquí en casa fue un preparado hecho a base de azufre (en cantidades mínimas) que era muy parecido al que usaban algunos hombres de mi familia varias generaciones atrás (fue hecho por una dermatóloga, no lo venden en farmacias).

¡Que no se toque la cara! ¿Realmente tengo que decirles eso? Es importante que un especialista haga las limpiezas, busquen una cosmiatra avalada por un dermatolog@ y consideren invertir en algunas sesiones cada cierto tiempo, cada vez necesitarán menos.

No existe una pastilla mágica. Me sorprende lo común que es hoy en día que muchos doctores prescriban drogas tan potentes como la isotretinoína para tratar el acné (¡inclusive como medida preventiva!). Los efectos secundarios son fuertes y van desde depresión, daño hepático hasta lesiones musculares. Si tu hij@ tiene acné severo toma una decisión informada y exige una prueba hepática previa al tratamiento y monitorea con el doctor@ de manera constante Personalmente pienso que no en todos los casos funcionan y que hay que buscar otras alternativas: usar los productos adecuados, algunos cambios en la dieta, tratamientos con “luz azul” que ayudan a matar las bacterias y especialmente: relajarse. Nada es peor para el acné que el estrés y, como hablábamos al principio, la adolescencia es una etapa muy emocional. Con esto no te digo que les quites importancia al tema, para ellos puede ser (o tal vez, no) un tema muy importante pero hay que ponerlo en perspectiva: esta etapa va a pasar. ¡Suerte! (y paciencia y buen humor)